El movimiento obrero organizado de Concordia, en su seno más antiguo y representativo vigente, la CGT, otra vez está sufriendo una embestida que de ninguna manera puede ser atribuida a los mismos trabajadores, sino a un grupo de dirigentes que infaltable e incansablemente, cada cuatro años busca con desespero quedarse con la conducción de la misma para después desaparecer en una nebulosa de arreglos, acuerdos y alianzas políticas que los tiene a ellos mismos como principales beneficiarios, ocasionando un enorme daño para la comunidad trabajadora que pretende organizarse con un destino en común, la unidad, paz social, solidaridad, capacitación, dignidad y derechos para todos los compañeros y compañeras.
Sin vergüenza, con un discurso viejo, guionado y con el único fin de lograr sus objetivos, recurren a prácticas desleales, denigrando a la institución que pretenden representar, desprestigiando a quienes fueron elegidos para conducirla y autoproclamandose salvadores con arrogancia y soberbia dignas de aquel que no entiende nada y que nada le importa si con ello logra su cometido.
¡Qué lindo es escucharlos!…
¡Precarización! Dicen, pero sus mejores y más publicadas fotos son junto a aquellos que más precarizan mediante contratos de obra, monotributo, etc, y encima pretenden hacernos creer que nos están dando una mano ¿se entiende?, con sueldos paupérrimos y cero derechos.
¡Unidad! Replican, pero durante los 4 años que se encuentrar aletargados por decisión propia y haciendo la suya ¿A quienes defienden? ¿A quién acompañan? La respuesta es sencilla, A NADIE, o por lo menos a nadie que lo necesite, y la explicación es aún más sencilla, ya no les importa el conjunto, lo colectivo, si es que alguna vez les importó.
¡La derecha! Gritan al unísono, pero mientras hablan como Perón viven como Macri.
¡Justicia social! Se les escapa por ahí, pero se encuentran cien escalones más arriba en las escala social que sus representados.
¡Popular! Les encanta decir, quizás porque está de moda, pero probablemente también para esconder sus riquezas.
Lamentablemente la pandemia que afectó a la sociedad mundial, también tubo sus efectos sobre este grupo de dirigentes que no pudo hacer lo suyo en 2020, por lo que su prestigiosa defensa de los trabajadores llevada a cabo una vez cada cuatro años, en esta ocasión tubo que esperar seis largos años para ponerse en acción, dejando nuevos síntomas recientemente descubiertos y que los han afectado duramente, la deslealtad y pérdida total de códigos, transformando los medios de comunicación (en pleno y correcto ejercicio de su función de comunicadores) en la nueva central obrera, donde pueden decir y engañar a gusto pero no sin que la sociedad, que ya los conoce sobradamente, los repudie de manera generalizada.
No pretendo engañar, condicionar ni manipular a nadie, sí pretendo una CGT Concordia, con defectos y virtudes, pero organizada en favor de los trabajadores y trabajadoras, honesta, sin manchas, normalizada en paz democraticamente y sobre todo verdaderamente unida, siendo el único obstáculo que veo una y otra, y otra vez, este mismo grupo de «compañeros» que indudablemente no tiene iguales anhelos, siempre lo mismo, siempre los mismos, aquí están, ellos son…Los Sindicalistas Bisiestos, otra vez presentando la misma película pero con mucho más ficción aunque sin cambiar los actores, en cuyos papeles estelares encontramos a El Luciérnaga, cuyo papel intenta traer luz a mentes apagadas pero los termina cegando y fuerza para aquellos débiles que pretenden un lugar sin haber trabajado para conseguirlo, El Cadete Obediente encarnando al mandadero y portavoz del equipo, quien es utilizado de manera muy hábil por el resto ya que posee una personalidad fácilmente manejable a su antojo, El Chofer Veleta, quien repitiendo el papel de las sagas anteriores, pretende guiar y llevar a los demás hasta la meta siempre y cuando no cambien los vientos, pero sólo termina acompañando ya que no tiene carnet ni representación alguna, El Verdulero, papel corto y conocido que sólo intenta vender frutas ajenas para ver que beneficios obtiene, y por último tenemos a la única nueva incorporación, El Desconstructor, quien se impone a sí mismo como el titiritero pero que para el final del filme, como todos sospechaban, termina siendo el títere.
Sr. Lector, Sra. lectora, compañero trabajador, compañera trabajadora, no se deje engañar, no son la dignidad del movimiento obrero y menos aún la CGT del pueblo, no buscan la unidad, nunca acompañaron, nunca defendieron, NUNCA FUERON 20.
Cordialmente, un trabajador más.


