El pasado domingo 30 de abril la Iglesia Universal celebró la festividad del Buen Pastor, y con ello la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. En la diócesis de Concordia, las comunidades parroquiales también la celebraron en las distintas zonas.
El obispo diocesano Mons. Luis A. Collazuol presidió la misa a las 10:30 horas en el Centro Vocacional San José, ubicado en Villa Zorraquín, acompañado por los Presbíteros Ramón Galarza, Marcelo Charles Mengeón, Daniel Petelín, Emmanuel Bonetta y Dante Postai. Fieles de distintas parroquias de Concordia compartieron la Eucaristía y luego una tarde de encuentro y convivencia fraterna.
En su homilía. Monseñor Luis brindó algunas iluminaciones en base a la parábola del “Buen pastor y el ladrón” y la de “Jesús, la Puerta de los pastores y de las ovejas”. Sus reflexiones giraron en torno a la jornada de oración por las vocaciones, destacando que hay “un solo modo de ser pastores en la Iglesia: entrando por Jesús”. “A Los verdaderos pastores se los reconoce por su voz – agregó Monseñor Luis- se deben parecer a Jesús por el conocimiento, el cariño y la dedicación a todos. Los fieles cristianos deben conocer la voz de esos pastores y seguirlos confiadamente”.
“Hoy, más que nunca, es necesario, con la gracia del Espíritu Santo, un claro discernimiento de la Palabra de Jesús, distinta de las múltiples, fragmentadas e ideologizadas voces que se escuchan”, advirtió el obispo diocesano, asegurando que “falsos pastores son los que enseñan doctrinas extrañas y persiguen sus intereses. Vienen para robar la verdad, matar las conciencias y destruir el rebaño. No se los debe seguir, hay que huir de ellos”. Monseñor Luis, invito a los fieles a seguir a Cristo, único Salvador, “cualquiera que venga a ofrecernos una salvación diferente es un ladrón y un mentiroso, porque no tendrá nada valioso y perdurable para ofrecernos” explicó.
Para concluir su homilía, pidió a la comunidad el perseverar en la oración por los pastores: el Santo Padre, los obispos, los sacerdotes y diáconos; y especialmente para que Jesús suscite nuevas vocaciones y acompañe a los jóvenes que hoy se están cuestionando su vocación y los que ya están en el Seminario.

