Un año intenso, mucho trabajo, y sueños que se concretan

 

Concordia 24 visitó el nuevo Estudio Jurídico de la firma Martin Maschio & Asociados:

Fuimos invitados a recorrer las obras del nuevo Estudio Jurídico de la firma Martín Maschio & Asociados, un edificio moderno, pensado desde cero, cómodo, funcional y cercano a la gente. Allí, entre planos, detalles finales y el ritmo propio de una construcción que se encuentra en su etapa final, pudimos entrevistar a Martin Maschio quién nos realiza un balance del 2025, del presente del sistema judicial, y las expectativas para el año que viene.

 

Todavía Sorprendidos por las obras del nuevo espacio, te preguntamos: ¿Qué significa esto para ustedes?

Significa muchísimo. Es un sueño cumplido, aunque increiblemente, un sueño no esperado. La realidad es que la obra surge sin pensarlo, todo se fue dando, hechos concatenados que, con indudable mano de Dios de por medio, termina forjando el inicio de esta nueva etapa de nuestro estudio.

La propiedad fue el hogar de la familia Penacchi, ligada a mi familia por una amistad de Mario Pennacchi con mi abuelo Juan D’Angelo, que tuvo su primer supermercado en a solo media cuadra de lo que hoy es nuestro estudio. Lamentablemente tuvimos que demoler la propiedad, porque la distribución no era adecuada para nuestro objetivo, pero por suerte, pudimos conservar algunas plantas muy hermosas, que fueron parte del hermoso jardin de Dolores, esposa de Mario Pennacchi.

Asi arranca este sueño, trabajando intensamente, no solo en lo jurídico sino también en todo este proyecto de levantar desde cero nuestro nuevo estudio jurídico. Fue un largo año de proyecto, obra, decisiones, inversión, mucho esfuerzo, y paciencia… pero sobre todo, confianza en que estabamos en el camino correcto.

Este no es un edificio solo para nosotros, fue pensado también para la comodidad de nuestra gente, de nuestros clientes, un lugar donde trabajar mejor, donde recibirlos mejor, y para acompañarlos también mejor. Es un cúmulo de crecimiento profesional, institucional y también humano. Y ahora estamos en la etapa más linda: la mudanza paulatina que empieza desde el 1º de enero de este año. Así que desde ya comunicamos, que nuestro estudio permanecerá cerrado durante este mes, para reiniciar luego de la feria de verano, en nuestra nueva casa profesional.

 

Y mientras tanto, el 2025 fue un año fuerte en lo judicial también, ¿cómo lo describirías?

Fue un año muy, muy intenso. De mucho litigio, de conflictos complejos, de causas muy delicadas que exigieron decisiones fuertes, mucho estudio, presencia y compromiso. Pero todo esfuerzo tiene su recompensa, y fue también un año de grandes resultados: muchísimos procesos que parecían muy difíciles, hoy se vienen resolviendo de manera positiva, juicios eternos que empiezan a encontrar la luz, y eso da paz y esperanza, demostrando que cuando se trabaja en serio, y por el camino correcto, los resultados terminan llegando.

 

¿Qué viste de la Justicia este año?

Que como en toda actividad humana hay de todo. Hay buenos y malos abogados, buenos y malos empresarios, buenos y malos trabajadores… y también buenos y malos jueces, buenos y malos auxiliares judiciales.

Nos tocó ver resoluciones judiciales realmente inexplicables, decisiones que no reflejaban una realidad que era evidente. Son momentos en que duele, porque detrás estos expedientes hay vidas humanas reales, y en particular en nuestra actividad familias que sufren, pero también quiero decir lo otro: la Justicia existe, funciona, tiene instancias de revisión, y hay muchísimos magistrados y funcionarios que sí honran su tarea.

No es la Justicia el problema. El problema son las personas que, a veces, no están a la altura de la función que cumplen, y desnaturalizan el sistema.

Se habla mucho de “industria del juicio laboral”. ¿Qué pensás de esto?

Pienso que es una simplificación cómoda.
Ni el trabajador es el enemigo, ni el empleador es el enemigo, ni el juicio laboral existe porque alguien quiere litigar por deporte. El juicio aparece cuando hay un derecho vulnerado.

Si nos quedamos con esa frase «simplificadora», perdemos de vista el verdadero problema.

 

¿Y cuál es ese verdadero problema?

El verdadero enemigo es «la terrible carga impositiva y previsional» que soporta el trabajo formal en la Argentina. Esto es lo que asfixia a nuestra sociedad. Eso empuja a la informalidad. Eso distorsiona todo, llevándonos a la grave situación social que nos aqueja.

Y cuando explota el conflicto, en vez de discutir el sistema, es más cómodo culpar al trabajador, al abogado laboralista o demonizar al juicio.

 

¿Cómo estamos frente a otros países?

Ahí está lo contundente.

En Paraguay, un trabajador formal le cuesta al empleador alrededor de un 16,5% adicional en cargas sociales.

Uruguay tiene aportes patronales del 12–13%, que pueden subir algunos puntos, si se agregan recargos específicos.

Chile tiene un esquema donde el empleador paga apenas entre un 5% y un 8% del salario en contribuciones previsionales.

Pero si vamos más allá aún, si miramos países del primer mundo, encontramos que Estados Unidos ronda el 8%, y Reino Unido está cerca del 14%, pero lo más importante … en estos paises, las cargas impositivas vuelven en servicios.

¿Y Argentina?

Argentina cobra entre 30% y 35% en cargas patronales directas.
Y si mirás costo real vs salario en mano, el empleador termina pagando entre un 50% y un 70% más de lo que el trabajador recibe.

Entonces, claramente el problema no es el trabajador ni el juicio:
el problema es un Estado que «ABUSA» del sistema, y que castiga al trabajo formal.

Es importante destacar que tampoco veo el origen del problema en el empleador, quien muchas veces no evade porque quiere, sino porque el sistema lo empuja impositivamente, y lo coloca en una situación casi inviable. Esto, naturalmente se traduce en un conflicto, y en lugar de discutir la raíz, se buscan culpables fáciles: el trabajador que reclama, el abogado del trabajador, el juicio laboral. Pero el problema es sistémico, y como adelanté, radica en la alta carga impositiva que desde la administración pública, nadie quiere soltar.

 

¿Cómo cerrás este año y cómo empezás el próximo?

Con gratitud. Con cansancio bueno. Con orgullo por todo lo logrado y compromiso renovado.

Muy agradecido siempre, con el compromiso de todos los que componen nuestro gran equipo de trabajo, y en especial nuestros socios, mi hermana Melisa Maschio, Ramiro Rodriguez Senes, Mery Ruiz Diaz, Gonzalo Galvarini, Facundo Echevarria, Albano Rottoli, y en Ciudad Autónoma de Buenos Aires los Dres. Ariel Fernandez y Alejandro Fernandez. Y permitime agradecer también a nuestro arquitecto Ramiro Soldera, por su profesionalismo invaluable.

Terminamos el 2025 trabajando y de pie. Y arrancamos 2026 inaugurando nuestra nueva casa profesional, con más herramientas, más espacio y más ganas de seguir defendiendo los derechos de nuestra gente.

Confiamos en la Justicia cuando funciona. Y cuando no funciona, estamos ahí, y vamos a seguir ahí para pelearla. Vamos a seguir haciendo lo que hacemos desde siempre: defender personas, no solo expedientes.

MARTIN MASCHIO & Asoc.
Sarmiento 564 Cdia. 3454455555

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