Durante la mañana y alrededor de las de este martes 16 de junio se lleva adelante en los Tribunales de Concordia una audiencia vinculada a la causa que investiga el homicidio del remisero Martín Sebastián Palacio, hecho por el cual se encuentra imputado Pablo Rodríguez Laurta.
Según confirmó la fiscal Daniela Montangie, la diligencia tiene por objetivo la formación de un cuerpo de escritura que será utilizado para una pericia caligráfica sobre un cuaderno secuestrado durante los allanamientos realizados en el marco de la investigación. La representante del Ministerio Público Fiscal explicó que se trata de una medida que no pudo concretarse con anterioridad debido a que el elemento secuestrado se encontraba en la provincia de Córdoba, situación que obligó a realizar diversas gestiones y coordinaciones entre jurisdicciones. «La prueba estaba en Córdoba, por eso no es una cuestión fácil, ni rápida», precisó la fiscal.
La pericia buscará determinar si las anotaciones contenidas en ese cuaderno fueron realizadas por el propio Laurta. Para ello, durante la audiencia se obtendrán muestras de escritura que posteriormente serán sometidas a análisis por especialistas. Montangie también informó que la pericia balística ya fue concluida y que entre las medidas pendientes se encuentra el análisis de los teléfonos celulares incorporados al expediente. Una vez finalizadas esas diligencias y agregados los informes correspondientes, la causa quedará en condiciones de ser remitida a juicio. La audiencia de este martes aparece, así como una instancia relevante dentro de una investigación que se encuentra transitando sus últimas etapas antes de llegar al debate oral.
Cómo comenzó la causa en Concordia
La investigación se inició el 7 de octubre de 2025 tras la desaparición del remisero concordiense Martín Sebastián Palacio, quien había salido a realizar un viaje y nunca regresó. Con el avance de las averiguaciones, los investigadores lograron reconstruir parte de los movimientos previos a su desaparición y establecieron que una de las últimas personas que había mantenido contacto con él era Pablo Rodríguez Laurta. La pesquisa fue sumando pruebas mediante análisis de cámaras de seguridad, registros telefónicos, allanamientos, testimonios y distintas pericias técnicas. Con el correr de los meses, la hipótesis de una desaparición dio paso a una investigación por homicidio.
Para la fiscalía, Palacio fue asesinado y su vehículo habría sido utilizado posteriormente por Laurta para trasladarse fuera de la provincia.
