Alarmados por el aumento desproporcional del delito, la sociedad sufre los embates de una inusitada
violencia que obliga a la ayuda mutua, la protección y la solidaridad entre los semejantes ante la inoperancia, la desidia y la indiferencia de las instituciones del estado.-
La realidad actual, una verdad incontrastable, indica que la seguridad social en la región no existe.
Asistimos perplejos a robos, amenazas, agresiones y asesinatos de nuestros conciudadanos con el agravante de una justicia lenta sobrecargada de casos y con dificultades operativas a raíz de la pandemia del Covid 19 que se agrava día a día.-
La mayoría de las víctimas son hombres y mujeres del trabajo que no reciben la atención y la cobertura legal que sí se le da al victimario.-Impera la doctrina Zaffaroni No rige el Estado de Derecho en la región.
La seguridad ciudadana es un Derecho. La Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada el 10 de diciembre de 1948 estableció un trípode de derechos sobre cuya base se deben materializar los demás: “Toda persona tiene Derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad.-
La seguridad ciudadana es un bien común y debe constituirse en una urgente prioridad de orden nacional para la vigencia del libre ejercicio de los derechos y garantía individuales y colectivos de todos los habitantes, condición fundamental para la convivencia pacífica y el desarrollo de una sociedad.-
Padecemos la inseguridad como una enfermedad endémica que ha ganado enteramente el cuerpo social. Se nos asigna hoy un territorio y un dramático escenario en donde asistimos con marcada impotencia la ausencia y limitación de la política frente a las restricciones y demandas que impone la realidad.-
Estamos prisioneros detrás de las rejas mientras el sub-mundo del crimen tiene zona libre. Nos quedamos en casa por la pandemia como aconseja la autoridad sanitaria pero el delito circula con velada soltura durante la pandemia en la que tienen las manos libres para sofisticar su infame operatividad.-
La población está desamparada, no hay seguridad social ni jurídica. Ante el agujero negro del cual
nadie puede escapar, como las partículas presas de su campo gravitatorio, no queda otra solución que
la defensa propia o la vigencia de la ley que debe regir con férrea disciplina y ser aplicada sin
eufemismos por las autoridades competentes.-
Ante lo grave de la hora, las fuerzas federales deben proteger a la población. Estos requerimientos
toman el modo de una dolorosísima y apremiante necesidad de discernir cuanto ocurre en perjuicio de
la sociedad en su conjunto y urgentemente se debe obrar en consecuencia.-
CONSEJO EJECUTIVO
C.G.T. REGIONAL CONCORDIA
13-04-21

