Ya es histórico que en todos los procesos políticos de nuestro país se proceda a descalificar a las organizaciones obreras, a sus dirigentes y a sus obras sociales sindicales.-
Informaciones no desmentidas afirman que se trabaja activamente para estatizar el sistema de salud argentino.-
El sistema de salud en la argentina es complejo. Está instituido en un trípode conformado por el estado, las obras sociales y las prepagas.-
Los gremios y las prestadoras privadas dan cobertura médico-asistencial a 20 millones de personas aproximadamente. 700.000 empleados dependen de las obras sociales, prepagas, sanatorios, laboratorios y centros de diagnósticos que atienden al 70 por ciento de los pacientes del país.-
Las obras sociales atraviesan hoy un período crítico por diversas razones como la grave situación socioeconómica del país, la pérdidas de empleos, el avance vertiginoso en la tecnificación de la medicina, los insumos y sus costos elevados en moneda extranjera, el altísimo nivel de inflación, las deudas que el estado mantiene con el sistema de salud sindical que pertenecen al Fondo Solidario de Redistribución y una creciente desfinanciación del sistema que obedecen a problemas externos y políticas improcedentes cuya responsabilidad no le corresponde a las conducciones sindicales.-
La base fundante y su misión principal en la salud gremial es la solidaridad. Sabemos por nuestros trabajadores que están en lucha por sus salarios, la situación de la salud privada que tienen sus propias reglas reguladas por normativas estatales hoy en un transcurso crítico de sustentabilidad económica y financiera.-
Especialistas afirman que pese a tener una educación, una jubilación y una seguridad deficiente. Argentina cuenta con una salud del primer mundo y para comprobarlo bastan las memorias e informes sobre el tema específico en los foros internacionales de la Organización Internacional del Trabajo OIT Y la Organización Mundial de la Salud OMS.-
Se invoca ahora la fragmentación del sistema sanitario para justificar su estatización. Todas las intervenciones en las obras sociales han sido nefastas y destructivas.-
¡Cuidado con los genios brillantes de iniciativas revolucionarias que vienen a descubrir la pólvora para encarar un giro copernicano en la prestación sanitaria del país y terminar con la desigualdad!
Detrás del velo se percibe ya antiguas y anacrónicas aspiraciones, perimidas y fracasadas
Se presentan como nuevos proyectos. Ni nuevos ni buenos. Son las mismas ideas de los que históricamente han boicoteado la prestación de salud y ahora pretenden la centralización del sistema con un fin totalmente alejado de la salud y el bien común.-
El estado tiene que mejorar y financiar la atención de la salud pública como red de seguridad para quienes no poseen cobertura y también como asegurador de los tratamientos complejos costosos o situaciones extraordinarias.-
Allí debe enfocar su atención porque ha demostrado con la pandemia sus serias deficiencias, aunque en este caso se debe resaltar siempre la extraordinaria y destacada labor de sus componentes en la lucha desigual, cuerpo a cuerpo, contra la acción del virus Covid 19.La red de hospitales nacionales, provinciales y municipales sufren carencias que nadie pudo solucionar desde hace muchísimo tiempo atrás, en total contraste con las ideas del gran médico sanitarista Ramón Carrillo, a pesar que Argentina destina el 10 Por Ciento de su producto bruto interno PBI para gastos de salud.-
Las obras sociales son de los trabajadores y el movimiento obrero organizado no permitirá la injerencia de ningún elemento extraño a su ideal de solidaridad y mucho menos el solapado y artero intento de una compulsiva expropiación.-
¡Alerta con el resurgimiento de nuevos ataques y firme defensa siempre de todas las instituciones de salud de las organizaciones sindicales!
CONSEJO EJECUTIVO.
CONFEDERACIÓN GENERAL DEL TRABAJO C.G.T. REGIONAL CONCORDIA.-

