
Una preocupante situación se vive en inmediaciones del Polifuncional, frente a la denominada Clínica del Deportista, donde vecinos del sector denuncian un foco crónico de basura que deriva en graves problemas sanitarios y hechos de inseguridad que, aseguran, “ya superaron todos los límites”.
Según relataron frentistas a este medio, el conflicto gira en torno a un contenedor de residuos que, lejos de ordenar la disposición de basura, se convirtió en un punto de acumulación permanente. “Pasan, limpian y al poco tiempo vuelven a tirar. Vienen incluso personas en camionetas y descargan cajas, restos de comida y residuos voluminosos. La gente tira porque sabe que hay un tacho”, señalaron.
La consecuencia directa es la proliferación de roedores y la presencia constante de personas que, según los vecinos, revisan la basura, consumen estupefacientes en la vía pública y permanecen durante toda la noche en la esquina. “Hay peleas, se agreden, se drogan a la vista de todos. La Policía viene, los saca y al rato vuelven”, describieron.
Uno de los episodios que encendió definitivamente la alarma ocurrió en las últimas horas, cuando una menor de 12 años fue objeto de comentarios de connotación sexual por parte de individuos que se encontraban en el lugar. “Ese fue el límite. Más allá de la mugre, ya estamos hablando de la seguridad de nuestros hijos”, expresó con angustia una madre del barrio.
Los frentistas remarcan que cada vez que se desarrollan actividades en el Polifuncional, el sector es despejado y limpiado con rapidez. “Cuando hay boxeo o viene el intendente, no queda nadie en la esquina y el lugar aparece impecable. Eso demuestra que se puede intervenir”, afirmaron.
Sin embargo, sostienen que fuera de esos eventos la problemática regresa con la misma intensidad. A la acumulación de residuos se suma, además, la obstrucción de accesos vehiculares con tachos y basura, generando conflictos adicionales para quienes viven en la zona.
Los vecinos aseguran haber presentado notas ante el Municipio sin obtener respuestas concretas y ahora evalúan visibilizar públicamente el reclamo con el acompañamiento de más firmas.
El pedido es claro: retiro definitivo del contenedor o reubicación en un sector controlado, mayor frecuencia de recolección y presencia preventiva sostenida para evitar que el lugar continúe funcionando como punto de consumo y descarte clandestino.
Mientras tanto, el malestar crece. “No queremos vivir con miedo. No queremos ratas en la vereda ni que nuestros hijos tengan que pasar entre personas drogándose”, resumieron.
La situación, advierten, no solo es un problema de limpieza urbana, sino un cuadro que involucra salud pública, seguridad y protección de menores, y que requiere una intervención urgente y sostenida por parte de las autoridades.

