Una fuga de combustible hizo fracasar nuevamente las chances de concretar la operación, pese a tres intentos por corregir el desperfecto pro parte de los ingenieros. La primera prueba el despegue del cohete con la nave espacial Orion se canceló el lunes pasado por problemas en un motor que no alcanzó la temperatura adecuada.
La agencia espacial de los Estados Unidos, NASA, anunció este mediodía la suspensión del lanzamiento de la misión espacial no tripulada a la Luna «Artemis I» debido a una fuga de combustible, luego de al menos tres intentos por solucionarlo por parte de los ingenieros.
Es la segunda vez que se cancela el lanzamiento tras registrar problemas en un motor el pasado lunes.
«La misión Artemis I a la Luna ha sido aplazada. Los equipos han intentado solucionar un problema de una fuga en la transferencia de combustible al cohete, pero no lo han conseguido», informó la NASA en las redes sociales según citó la agencia Europa Press.
En tanto, en la web se indicó: «El director de lanzamiento canceló el intento de lanzamiento de Artemis I de hoy aproximadamente a las 11:17. Los equipos encontraron una fuga de hidrógeno líquido mientras cargaban el propulsor en la etapa central del cohete Space Launch System».
«Los múltiples esfuerzos de solución de problemas para abordar el área de la fuga volviendo a colocar un sello en la desconexión rápida donde se alimenta hidrógeno líquido al cohete no solucionaron el problema. Los ingenieros continúan recopilando datos adicionales», añadieron.
Esta mañana, los ingenieros trabajaron para solucionar por tercera un problema con la fuga de hidrógeno líquido, en su segundo intento de lanzar a la Luna el cohete de la misión Artemis I, el vuelo no tripulado que prepara el camino para establecer la presencia humana a largo plazo en el satélite, luego de que el lunes pasado se cancelara la primera prueba por problemas en un motor.
Como este vuelo no es tripulado, viajará en el asiento del comandante el maniquí «Moonikin Campos», bautizado así en memoria de Arturo Campos, el ingeniero que tuvo un rol clave en el regreso seguro del Apolo 13 a la Tierra.
Moonikin vestirá con el traje completo de astronauta y estará acompañado por dos torsos llamados Helga y Zohar, que ocuparán los dos asientos inferiores de la nave y medirán con 6.000 sensores la radiación espacial que los astronautas pueden experimentar.
«Una vez que salís de la Tierra hay mucha más radiación», explicó a Télam Pablo de León, científico argentino que trabaja en la NASA hace más de 30 años.
Hechos de plástico, Helga y Zohar, incluyen imitaciones de huesos y órganos, como pulmones, estómago, útero y la médula ósea.
«Uno de los torsos tendrá un chaleco especial protector y el otro no, para hacer comparaciones y ver si será necesario que los astronautas utilicen estos chalecos todo el tiempo durante el viaje», explicó el ingeniero aeroespacial oriundo de Cañuelas.
Hace 50 años, los doce astronautas que caminaron por la Luna con el programa Apolo recibieron la radiación en vuelos que eran de corta duración.
«Ahora estamos hablando de misiones que van a ser de más de 30 días, entonces los efectos de la radiación pueden ser más nocivos», explicó De León.
Si todo sale bien en la plataforma de lanzamiento de Cabo Cañaveral, más de 100 mil personas podrán sentir el ruido del estallido y la «vibración en el pecho» del cohete más poderoso de la historia, describió De León.
La cobertura completa del lanzamiento en vivo en español se ve desde las 13 EDT (14 hora de Argentina) en el canal oficial de Youtube de la NASA

