Con -4° de térmica, los chicos de la zona rural de Puerto Yeruá llegan temprano a clases
El termómetro marcó -4 grados de térmica esta mañana en la zona rural. Helada blanca en los alambrados, escarcha en los caminos de tierra y vapor saliendo por la boca. Aun así, a la hora de entrada ya estaban los guardapolvos en la vereda.

Es la Escuela Nº 56 “Ángel Calletano Bardelli”,una de esas escuelas rurales entrerrianas que sostiene al campo de pie.
Desde muy temprano
Chicos que vienen de parajes cercanos llegan caminando, en moto con sus papás, o en el transporte escolar. Manos en los bolsillos, bufandas hasta la nariz y mochilas cargadas. El frío cala, pero la inasistencia no es opción.
“Con este frío uno pensaría que el aula está vacía. Y no. Están todos”, cuenta una docente de la escuela. “Acá el frío es parte del día. La escuela también”.

La escuela como refugio
La Nº 56 lleva el nombre de Ángel Calletano Bardelli y es punto de encuentro para familias rurales de Puerto Yeruá. Adentro hay estufa, tiza, pizarrón y el calor de estar juntos. Afuera, el paisaje entrerriano congelado.

Porque más allá de los -4°, está la convicción: aprender no espera a que mejore el tiempo.
En la ruralidad, ir a la escuela con escarcha en las botas es también una forma de resistencia y de futuro.
