Vecinos de Las Tejas realizaron una reunión abierta para compartir los resultados de estudios efectuados por investigadores de la Universidad Nacional de San Luis sobre muestras recolectadas en distintas viviendas del barrio, intercambiar información y definir cómo continuar ante una problemática que, pese a los cambios observados en las últimas semanas, continúa presente.
La reunión contó con participación de vecinos, que acercaron inquietudes, experiencias, propuestas y muestras de apoyo. Para quienes venimos trabajando sobre esta situación desde hace meses, fue especialmente valioso comprobar que cada vez son más las familias que buscan informarse y participar.
Nuestro reclamo parte de algo muy sencillo: somos vecinos que queremos saber qué es el material particulado que llega y se deposita en nuestras viviendas y por qué continúa ocurriendo.
No buscamos que EGGER se vaya de Concordia ni desconocemos la importancia que una industria de estas características tiene para la ciudad y para quienes trabajan en ella. Tampoco nos definimos como un movimiento ambientalista. Somos familias que vivimos al lado de una planta industrial y creemos que desarrollo, producción y empleo deben poder convivir con el derecho de los vecinos a una buena calidad de vida.
Un diálogo que necesita recuperar la confianza
Durante meses elegimos el camino del diálogo. Participamos de reuniones con EGGER y con autoridades municipales, respetamos los tiempos que se nos solicitaron y esperamos las mejoras anunciadas por la compañía.
En la última reunión mantenida en la Municipalidad vivimos, sin embargo, una situación que consideramos profundamente desafortunada. Una representante de EGGER se dirigió a los vecinos en términos y con un tono de voz que entendimos inapropiados, llegando a manifestar que debíamos valorar la generación de puestos de trabajo de la compañía y que con nuestros planteos estábamos haciendo perder el tiempo al Intendente.
En ese momento elegimos escuchar y mantener el respeto con el que asistimos a cada encuentro. Pero creemos necesario expresarlo ahora con claridad: preguntar por nuestra salud, por nuestro ambiente y por nuestra calidad de vida no es hacer perder el tiempo a nadie!!
Los vecinos hemos tenido paciencia, hemos participado, escuchado y colaborado. Precisamente por eso consideramos que nuestras inquietudes merecen el mismo respeto.
¿Qué es el material que encontramos en nuestras casas?
Durante mucho tiempo se nos explicó que lo que llegaba al barrio correspondía a partículas o fibras de madera. Ante la persistencia del fenómeno y la necesidad de obtener una respuesta independiente, vecinos recolectamos muestras depositadas en distintas viviendas y las enviamos al Instituto de Investigaciones en Tecnología Química (INTEQUI), dependiente de la Universidad Nacional de San Luis y CONICET, para su caracterización.
No lo hicimos para acusar a nadie. El objetivo fue exclusivamente responder una pregunta que veníamos formulando desde hacía meses: ¿qué es lo que estamos encontrando en nuestras casas?
Los análisis mediante microscopía electrónica de barrido y termogravimetría concluyeron que las muestras presentan características “compatibles con las de un material manufacturado tipo MDF”.
Pero qué es El MDF? —Medium Density Fiberboard o tablero de fibras de densidad media— no es simplemente madera sin procesar: es un material lignocelulósico manufacturado, elaborado a partir de fibras de madera y otros componentes utilizados en su proceso industrial.
El laboratorio observó fibras y fragmentos cuyas características morfológicas y comportamiento térmico resultaron compatibles con los descriptos en la literatura científica para residuos de MDF.
Es fundamental aclarar también el alcance del estudio: las muestras fueron recolectadas y remitidas por los propios vecinos. Por ese motivo, el informe caracteriza exclusivamente el material recibido y expresamente establece que no determina su origen, fabricante ni fuente de emisión.
Por lo tanto, no presentamos este análisis como una prueba de que el material provenga de EGGER. Lo presentamos por lo que realmente es: una respuesta científica e independiente acerca de la naturaleza del material que vecinos encontramos depositado en nuestras viviendas.
Y consideramos que ese resultado justifica, como mínimo, continuar investigando seriamente su procedencia.
La situación cambió, pero no desapareció
También reconocemos algo que los propios vecinos hemos observado: el material que actualmente llega al barrio no tiene las mismas características visibles que semanas atrás.
Las partículas grandes y fibrosas, que coloquialmente muchos vecinos llamaban “algodón de azúcar”, disminuyeron considerablemente. Actualmente observamos principalmente un polvo mucho más fino, similar a un talco, difícil de percibir a simple vista pero que continúa depositándose sobre vehículos, techos y distintas superficies de nuestras viviendas.
Posteriormente mantuvimos una reunión con científicas de San Luis vinculadas al análisis para comprender mejor los resultados y, especialmente, saber hasta dónde permiten llegar las conclusiones obtenidas y qué deberíamos estudiar a continuación.
La explicación recibida fue clara: independientemente de que las partículas sean grandes o pequeñas, material proveniente de un proceso industrial no debería encontrarse suspendido fuera del establecimiento en las cantidades que manifiestan observar los vecinos.
Además, el tamaño importa.
Las partículas más pequeñas pueden permanecer más tiempo suspendidas y algunas fracciones pueden ingresar al sistema respiratorio. Sin embargo, el estudio realizado sobre las muestras depositadas no permite determinar si el polvo que actualmente está en el aire contiene partículas PM10, PM2.5 o PM1.
Para responder esa pregunta es necesario dar un paso adicional: realizar mediciones directamente en el aire del barrio, mediante equipos específicos capaces de cuantificar esas fracciones.
Ese será uno de los puntos sobre los que queremos continuar avanzando.
No queremos menos industria: queremos mejores estándares
Después de meses de diálogo, nuestra intención sigue siendo la misma.
No queremos que EGGER se vaya. Queremos que EGGER invierta, encuentre el origen de estas emisiones y adopte las medidas necesarias para que sus operaciones puedan convivir adecuadamente con el barrio que tiene al lado.
Si una compañía internacional puede trabajar bajo altos estándares ambientales en otros lugares del mundo, aspiramos a que esos mismos estándares sean también una realidad para quienes vivimos en Las Tejas y San jorge.
La reunión vecinal nos dejó algo muy positivo: somos cada vez más los vecinos interesados en participar, preguntar y aportar ideas.
Queremos continuar trabajando con responsabilidad, recurriendo a profesionales e instituciones independientes y evitando afirmaciones que no podamos demostrar.
Pero actuar responsablemente tampoco significa mirar para otro lado.
Hoy sabemos más que hace algunos meses. Sabemos que el material analizado no fue caracterizado simplemente como madera sin procesar, sino como compatible con un material lignocelulósico manufacturado tipo MDF. Y sabemos también que todavía quedan preguntas fundamentales por responder.
Por eso vamos a seguir buscando respuestas.
Porque nuestra salud no es una pérdida de tiempo!!.
Nuestra calidad de vida no es una pérdida de tiempo!!
Y querer saber qué respiramos y qué se deposita todos los días en nuestras casas tampoco lo es.
Vecinos de Las Tejas y San Jorge
