Este viernes, en la Sede de La Bancaria Concordia, nos encontramos en una tarde-noche de militancia, debate, compromiso y convicciones. La Convocatoria de Mujeres Militantes fue mucho más que una reunión: fue un espacio para escucharnos, poner sobre la mesa nuestras realidades, ensamblar propuestas y reafirmar que el peronismo se reconstruye con organización, participación y lealtad a las banderas del pueblo.

Nos encontramos compañeras de la Juventud Peronista, docentes, comerciantes, vecinas y militantes que sabemos que la política no se hace desde la comodidad de los escritorios ni de espaldas a la gente. Se hace en los barrios, en las Unidades Básicas, en las familias, en cada lugar donde una compañera pone el cuerpo, el corazón y la convicción para salir adelante.
Desde nuestro espacio acompañamos el pedido de la compañera Yan Barbona, vicepresidenta del PJ, convencidas de que es tiempo de fortalecer la participación, escuchar a las compañeras y construir propuestas colectivas que nos permitan recuperar la fuerza de un peronismo protagonista, cercano a su pueblo y fiel a su historia.
Porque la lealtad no se declama solamente el 17 de Octubre. La lealtad se demuestra todos los días: defendiendo nuestras convicciones, respetando la palabra, acompañando a quienes militan y sosteniendo las banderas de la Justicia Social, aun cuando el camino se vuelve difícil.

¡NO QUEREMOS SER INVITADAS EN LA POLÍTICA. TENEMOS QUE SER PARTE DE LAS DECISIONES!
Nuestra compañera Carmen Gómez Hernández, de la Agrupación Convicción Peronista, fue contundente al plantear la necesidad del cumplimiento efectivo de la Ley de Paridad de Género.
La paridad no puede ser una formalidad ni una obligación que se cumple apenas para completar una lista. No alcanza con ocupar un lugar: necesitamos participar de la construcción política, discutir el rumbo, elaborar propuestas y ser parte real de los espacios de poder y de toma de decisiones.

¡NO SOMOS DECORACIÓN DE TURNO, SOMOS MILITANTES, SOMOS DIRIGENTES, SOMOS CONSTRUCTORAS DE PODER POPULAR!
¿Quién puede comprender mejor la realidad de una mujer golpeada que quienes acompañan a las mujeres que sufren violencia? ¿Quién puede dimensionar el dolor de una madre que enfrenta situaciones de consumo problemático con sus hijos si no es desde la escucha, el acompañamiento y el compromiso cotidiano? ¿Quién conoce el esfuerzo de las mujeres que trabajan, estudian, crían, cuidan y sostienen sus hogares y sus comunidades?
Somos nosotras quienes muchas veces estamos ahí, cuando nadie más está. Somos las que escuchamos, contenemos, organizamos y tendemos una mano. Somos las que conocemos las necesidades de nuestros barrios porque vivimos esas realidades y caminamos junto a nuestras vecinas.
Entonces, compañeras, la pregunta es clara: ¿por qué quienes sostenemos tantas de las respuestas seguimos quedando afuera de tantas decisiones?
No queremos que hablen por nosotras. Queremos participar, proponer, debatir y decidir. No queremos lugares simbólicos ni reconocimientos de ocasión. Queremos construir poder político con responsabilidad, formación, compromiso y representación real.
Porque cuando una mujer llega a un espacio de decisión, no llega sola: lleva consigo las voces de otras mujeres, las necesidades de su barrio, las luchas de tantas compañeras y la responsabilidad de transformar esas realidades en políticas concretas.

VENIMOS ABRIENDO CAMINO, SUMANDO COMPAÑERAS Y MULTIPLICANDO MILITANCIA.
No partimos de cero. Venimos de una historia de mujeres peronistas que nunca esperaron que les regalaran un lugar. Mujeres que se organizaron, que lucharon por derechos, que defendieron a sus familias y a su pueblo, y que entendieron que la transformación social necesita de mujeres presentes, organizadas y protagonistas.
Hoy tenemos la responsabilidad de continuar ese camino. De fortalecer nuestros espacios, recuperar la vida política de las Unidades Básicas, abrir las puertas a las nuevas generaciones y construir una participación que no se agote en una foto ni en una convocatoria, sino que se sostenga en el tiempo con organización, debate y trabajo territorial.
La reconstrucción del peronismo necesita de todas las compañeras. Necesita de nuestra voz, de nuestra experiencia, de nuestras ideas y de nuestra capacidad de organización.
Desde el peronismo, con la convicción profunda de que las banderas de la JUSTICIA SOCIAL, LA INDEPENDENCIA ECONÓMICA Y LA SOBERANÍA POLÍTICA son parte de nuestra identidad, seguimos militando todos los días en nuestros barrios, en nuestras familias y junto a nuestro pueblo.
Porque ser peronista es asumir una responsabilidad con los demás. Y ser leales es no olvidar nunca para quién militamos ni por qué elegimos este camino.
La lealtad no es obediencia ciega: es compromiso con una causa colectiva, coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, y fidelidad a los principios que nos convocan.

¡CON LAS MUJERES ADENTRO, EL PERONISMO SE ORGANIZA, SE FORTALECE Y SE RECONSTRUYE!
¡MÁS MILITANCIA, MÁS ORGANIZACIÓN, MÁS PARTICIPACIÓN Y MÁS MUJERES EN LOS LUGARES DONDE SE DECIDE!
Porque no venimos a pedir permiso.
Venimos a ocupar nuestro lugar con trabajo, convicción y lealtad.

¡LA PATRIA, EL PUEBLO Y LA JUSTICIA SOCIAL SON NUESTRAS BANDERAS!
AGRUPACIÓN CONVICCIÓN PERONISTA — CONCORDIA
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